La película argentina Barreda aborda un suceso que escandalizó a la sociedad de ese país en la década de 1990. Se refiere a la insólita situación de una persona aparentemente normal —profesional, padre de familia y de buen nivel cultural— que, de repente, asesina a su esposa, a sus dos hijas y a su suegra. No tengo más información que la obtenida a través de la película y dos documentales; por lo tanto, no emitiré juicios sobre los detalles de la causa.
Lo que me sorprende son las reacciones de la opinión pública: la sociedad se dividió entre quienes condenaban el hecho y quienes lo justificaban, al punto de considerar inocente al autor e incluso elevarlo a la categoría de ídolo y componerle canciones. Esto resulta preocupante. Se puede comprender que un estado emocional descontrolado conduzca a actos abominables, e incluso que en el ámbito jurídico se discuta la inimputabilidad del autor; pero, desde la racionalidad moral, resulta inaceptable validar el asesinato a sangre fría de personas indefensas.
Ante esto, me planteo la cuestión a la luz del objetivismo moral de Manuel Atienza: ¿existen hechos frente a los cuales la sociedad entera debería coincidir moralmente, superando el relativismo? Ante un crimen de esta magnitud, se pueden considerar argumentos para la comprensión del fenómeno, pero jamás para su justificación moral.
Habiendo fijado mi posición sobre lo planteado anteriormente, someto el debate al análisis de la inteligencia artificial, muy de moda en estos tiempos, y esta arroja los resultados que se exponen, seguidamente:
2. La tesis de Atienza sobre el objetivismo moral
El jurista y filósofo español Manuel Atienza defiende un objetivismo moral de carácter discursivo y procedimental, influenciado por autores como Robert Alexy y Jürgen Habermas. Su tesis sostiene que:
La moral no es mero gusto subjetivo: Los juicios morales pueden ser racionales y universalizables; no se reducen a opiniones emocionales o preferencias culturales.
Criterio de universalabilidad y dignidad: Existen bienes humanos básicos (como el derecho a la vida y la integridad física) que constituyen un "mínimo objetivo" innegociable para cualquier sociedad racional.
Distinción entre explicar y justificar: Para Atienza, comprender los factores psicológicos o sociales que llevan a alguien a cometer una conducta (explicación) no equivale a sostener que dicha conducta sea correcta o admisible (justificación).
3. Análisis del debate: El caso Barreda a la luz del objetivismo
El fenómeno en torno a Ricardo Barreda representa precisamente el riesgo del relativismo moral extremo que Atienza combate:
Comprensión vs. Justificación: Desde la perspectiva de Atienza, la sociedad confunde a menudo la empatía o la comprensión del detonante con la validación moral. Se puede estudiar el contexto o la alteración mental del agresor, pero justificar el asesinato masivo vulnera los principios mínimos de la razón práctica.
El peligro de la relativización social: Cuando una parte de la sociedad glorifica un crimen atroz, quiebra la exigencia de universalidad. Si justificamos el homicidio por dinámicas de conflicto familiar, el orden moral se desmorona.
Conclusión: Tu planteamiento es totalmente acertado desde la ética discursiva: la racionalidad moral exige marcar un límite infranqueable. La vida de personas indefensas es un valor objetivo cuya violación no admite justificación normativa.
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