
El cine tuvo influencia importante en los orígenes de la
sociedad guayacitana de los años 70. Aunque hay que reconocer que no existía el
mismo nivel de intelectualidad cinematográfica que en la capital, se debe
destacar que se formaban las tertulias dedicadas comentar lo que dejaban las
películas en una ciudad de pocos movimientos culturales como era Puerto ordaz en aquellos días. Además, las modas del
cine también llegaban y se imponían en tiempos en que no había televisión.
Todavía hay quienes recuerdan momentos de su vida relacionándolos con los
héroes cinematográficos de aquel entonces, y entre tantos, hoy recuerdo la saga
de Billy Jack.
Billy Jack es un personaje creado por el director de cine Tom
Laughlin. Jack: un mestizo veterano de la guerra de Vietnam que vivía en sintonía
con la naturaleza, y luchaba contra el racismo y los abusos de los poderosos contra
los más humildes. Fue visto como miembro de la contracultura juvenil, y su
forma de vestir con blue jeans y sombrero, impactó de tal manera, que un gran amigo
que ya partió, no se quitaba el sombreo al estilo Billy Jack, ganándose
inmediatamente el apodo de Billy
La trama de la película era muy básica, dividiendo a los personajes
entre buenos y malos; siempre con la expectativa de que estos últimos se
trasformaran, porque pareciera que en el fondo de la naturaleza humana siempre está
el bien. Llamaba la atención que el hombre, que pregonaba el pacifismo lo defendía
a patada limpia, porque un maestro de hapkido y en algunas ocasiones esa era la
única manera de hacer entrar en razón a los violentos.
Otra cosa importante para recordar a Billy Jack era el tema
musical One Tin soldier, que contaba la historia de un pueblo que creía
que en una montaña debajo de una piedra había un tesoro y cuando deciden apropiarse
de él de manera violenta para repartirlo
entre la gente, se encuentran que el tesoro era una frase que decía “Paz en la
tierra”. Y el coro de la melodía repetía irónicamente: “vaya por delante, y
odiaras a tu vecino, Vaya por delante y engaña a un amigo. Lo hacen en nombre
del cielo. Se puede justificar…”
Así era Billy Jack, héroe de los setenta, que no se
encontraba a gusto ante la crueldad humana e invitaba con sus acciones a luchar
contra las injusticias y a compartir la paz. Porque la paz es el verdadero tesoro de la
humanidad